Efectivamente, yo creo que hay que discernir el hecho en sí de quién lo utilice. Podremos estar a favor de unos u otros, más de acuerdo con ciertas ideologías que con otras, pero el hecho de ser del PP o del PSOE (sin olvidarnos de las otras 500 opciones que nos esconden los medios) no debería cerrarnos en banda. Es legítimo pertenecer a un partido y no estar de acuerdo con algunas decisiones o ciertos puntos de su programa. En España todos sabemos que los dos principales partidos alimentan muy bien la división de la población para que ni siquiera estas cosas tan sencillas como decidir sobre las corridas de toros sean llevadas a debate. Nos han enseñado a defender nuestros colores sin preguntarnos si el otro lleva razón o si existen otras alternativas.
¿Te gustan los toros? Bien, yo no estoy de acuerdo con el maltrato animal. Pensemos alternativas para que ambos estemos contentos. En Japón, los sucedáneos de corridas de toros cubren al animal con un velcro en el que las banderillas se agarran sin herir al animal. Se le torea. Se le banderillea utilizando este velcro. Y al final del espectáculo el toro sale por su propio pie. Perdemos los piquetes y la ejecución del animal pero ganamos una vida. Además, el velcro sigue permitiendo ejercer su actividad a los rejoneadores, saltadores y demás séquito.
¿Te vale la opción? Podemos seguir buscando alternativas.
Pero sobre todo que nada ni nadie os diga lo que tenéis que pensar o lo que tenéis que defender. Replantearos vuestras opiniones y animad el debate con espíritu crítico y constructivo. Y sobre todo no olvidéis que por encima de los partidos políticos estamos las personas. Ellos están allí para servirnos.
He dicho.

