También trabaja una desfigurada y casi irreconocible Catherine Zeta‑Jones, haciendo un papelito de "favor". Se nota que el tiempo no pasa en balde y todos envejecemos, je, je...

Beth (Rebecca Hall) es una chica que está como un queso, que se dedica a trabajar como bailarina privada, hasta que un día decide irse a las Vegas a buscar empleo como Camarera.

Una vez allí descubre que conseguir un trabajo es más difícil que Vox gane las elecciones, así que por medio de una amiga decide trabajar con un tal Dink (Bruce Willis) que es un corredor de apuestas de éxito. Éste cuenta con diversos agentes que hacen las apuestas por él, ya que al parecer él no puede apostar directamente ya que la Ley se lo impide.

Y es aquí donde entra Beth, quien demuestra tener un especial talento para las apuestas deportivas.

La peli no es nada del otro jueves, pero es una de las poquísimas que conozco (junto con "apostando al límite" de Al Pacino) que tiene como base argumental las apuestas deportivas.

El tema:

Esta cinta introduce un factor que no veo que se haya tratado en el foro (al menos yo no lo he visto), y que no es otro que el manipulado de las cuotas para variar la tendencia del mercado, y subir la cuota oponente.

Esto se conoce en el mundo de la bolsa como "posiciones cortas", pero me da que pensar que también existe en las apuestas deportivas. Dado que este es un negocio donde se mueve mucha pasta ¿Por qué no iba a ser cierto?

El tal Dink tiene como objetivo ganar el 55% respecto del monto apostado. Para conseguir este porcentaje, lo que hace es alterar las cuotas haciendo inversiones de miles de dólares en las cuotas menos probables. De esta forma la apuesta más probable sube de valor (adquiriendo mayor "value"), ya que por incercia, el mercado tira por la tendencia marcada. Es enconces cuando Dink y sus muchachos/as meten chicha en la cuota "buena", con un valor mucho mayor que el teórico y natural.

El resultado es que ganan el número suficiente de veces como para tener siempre un saldo positivo.